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LA VIDA NO ESTÁ DETENIDA. ESTA ES LA VIDA

      La vida no está suspendida.  Esta es la vida. 

     Es nuestro tiempo en un espacio que seguirá existiendo cuando ya no estemos.   

     Somos responsables de este presente, nos pertenece.

     Somos nuestro cuerpo y el alma que la habita o el alma y el cuerpo que la hospeda, pero no somos ni la circunstancia ni el contexto.  Somos en ellos y en otro contexto y circunstancia seríamos los mismos.  

     Los días, igual el lunes que el jueves o el miércoles y cualquier otro día.  En este tiempo y en este lugar los días parecen uno exactamente como el otro, el mismo espacio, los mismos rostros o la misma soledad, el mismo paisaje por la ventana y el ir y venir de los residentes del cielo;  la luna, el sol, las demás estrellas, las nubes y el azul infinito que parece igual pero siempre es distinto.   

     Nuestra imagen día a día se nos hace monótona y repetida. 

     Así parece pero no es así.

     Es necesario reconocernos, tocar nuestra piel al despertar y mirarnos al espejo directo a los ojos y luego recorrernos, notar que respiramos, que sentimos, que somos los mismos pero todos los días diferentes porque aún en un espacio limitado, cambiamos, crecemos.   Somos reales. Nos tenemos.

     Unos días la nostalgia y la melancolía flotan en el aire y corren con el viento inundando todo lo que nos rodea y más lo que está ausente.  Esos días somos los débiles y mandamos un mensaje  o varios, a lo mejor un poco desesperados queriendo decir, extraño, existo, aquí estoy, no te olvido, no me olvides, te abrazo, te quiero, siempre te quiero, aunque solo diga “hola”.    

     Otros días son más livianos, cuando el sueño no traiciona y nos damos una pausa. Nos conectamos con una fuerza superior porque sabemos que no podemos controlarlo todo.  Soltamos para dejar ir la angustia y la emociones que nos agotan.  Esos días contestamos a quienes nos escriben y los abrazamos a distancia.  Esos días somos los fuertes.

    Nos sostenemos unos a otros en la cadena más sólida que está hecha de amor y compasión.   

     Aquí nadie se queda solo.  Ahora todos sabemos que vamos juntos en una misma realidad que se ha unificado.  Y habremos conseguido algo y será mucho, si después de la crisis conseguimos recordar todos los días del resto de nuestras vidas, que somos uno y seguimos yendo juntos.  

    La vida no está detenida, esta es la vida. 

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