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Cap 2. EL ÚLTIMO EVENTO FAMILIAR

Cuando una persona crece envidiando lo que tienen quienes están a su alrededor, sin agradecer y engrandecer lo que la vida le ha dado, empieza la decadencia del alma, comienza a oscurecerse y a anidar odio, rencor, recelo y peor aun, si esos sentimientos se arraigan en la juventud, se crece penando que es lo correcto. 

Así pasó con parte de una familia cuyo proyecto de vida no estaba respaldado por sueños, planes, trabajo y sobre todo, apoyo y cariño de familia como sucede con la mayoría de nosotros; al contrario, los sustentaba la voracidad y avaricia, la destrucción por sobre todas las cosas, a costa de lo que fuera.  Quizá su crecieron con ideas erróneas, con conceptos equivocados, entendieron la vida de diferente manera.  Porque es cierto que todos dentro de una familia aun creciendo juntos bajo el mismo techo y escuchando las mismas palabras y discursos, no vemos la vida igual, no sentimos igual. Y no es culpa de nadie, así son las relaciones humanas. 

Todos veían una familia perfecta, de esas que desde fuera son envidiables y no solo los que no pertenecían, también algunos miembros, desde adentro la veían así, pensaban que su familia era infalible, que estaban unidos y jamás existiría entre ellos la palabra traición y por eso les cayó tan de sorpresa la actitud de los que disimulaban su descontento y rumiaban a solas su disgusto.  Sí existían señales de que no estaban en paz, pero a veces las ganas de que todo esté bien nos ciega.  No fue tan claro el caso de los trastornados por una ira sembrada hacía muchos años y cosechada por oportunistas que llegaron a sus vidas, que vieron en este rencor tierra fértil para sacar provecho. 

Algunas actitudes habían sido señales de alerta para quienes no formábamos parte de este círculo familiar, a lo mejor por nuestra propia experiencia de vida y es que en todas las familias, de una forma u otra hay diferencias o porque habíamos observado detenidamente lo que muchos pasan por alto.  Algunos observamos más.  Todo eso que se intuía, al final resultó cierto para quienes lo habían ignorado, pero ya era demasiado tarde, lo que se veía tan bien por fuera, por dentro estaba hecho pedazos. 

Todo en la vida, absolutamente todo, se interpreta de acuerdo al punto de vista de cada uno.  Esta historia la contaré desde mi punto de vista personal y como todo, es suceptible de error. 

Empezaré esta historia a partir de el último evento familiar que sería la lectura perfecta de lo que serían los siguientes años.  Las bodas como los funerales, son eventos en los que la familia se reúne; en los funerales asisten más porque no se requiere invitación, ni vestirse de gala, ni arreglarse en el salón de belleza, nadie tiene que gastar en el regalo y además, la muerte es el recordatorio de la brevedad de la vida y cuando se trata de miedo y de tristeza, todos  procuramos estar juntos. 

Fue una boda boda, se casaba uno de los miembros de la familia.   Los padres, pero sobre todo el papá, eran quienes ocupaban el lugar privilegiado;  de los 5 hermanos, 4 fueron sentados en lugares estratégicos, cerca de la pista de baile y del resto de la familia (tíos, primos, sobrinos, etc) y solo a un hermano se le asignó un lugar bastante lejos de la familia,  fue casi expulsado del salón y ubicado en un lugar que estaba atrás de unos arcos que marcaban el final del salón.  La distancia entre hermanos era evidente, quienes supieron observar seguro se dieron cuenta, pero insisto, a veces el afán de creer la mentira de la perfección nos ciega.   Esta separación fue el primer aviso de ruptura y lo que seguiría sería aun más grave…. 

cap. 3 el jueves. 6 de julio

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